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LIBROS

Título: «Tríptico de Asclepia. III, Un mal necesario»

Autor: Tregillis, Ian

Manuzio - 26 / ene / 2014

No es una obra floja como parece concluir el comentario de César Mallorquí. Es excitante e intensa con una prosa fácil y ágil y, una vez más, repito lo dicho en Semillas amargas y La guerra más fría:

Ian Tregillis es uno de los escritores revelación de ciencia ficción y fantasía del momento. Estudió en la Universidad de Minnesota, donde obtuvo un doctorado en física por su estudio de las radiogalaxias. En 2005 participó en un programa de escritura creativa, y actualmente colabora con George R. R. Martin en la serie narrativa Wild Cards. Es el autor del Tríptico de Asclepia, compuesto por las novelas «Semillas amargas», «La guerra más fría» y «Un mal necesario», que han sido ampliamente elogiadas por la prensa especializada y los lectores de ciencia ficción y fantasía. Actualmente vive cerca de Santa Fe, Nuevo México.

Del blog «La Fraternidad de Babel», http://fraternidadbabel.blogspot.com.es, tutelado por César Mallorquí, recojo el siguiente revelador y buen comentario (el culpable de que mi lectura). Veamos, estamos a miércoles, 2 de octubre de 2013: «Los buenos libros malos: Tríptico de Asclepia», publicado por César a las 11:28:00 a.m., http://goo.gl/GxuQ4e:

«Una de las escasas utilidades de Babel es compartir con los conspicuos merodeadores algo que me haya gustado, y es lo que voy a hacer ahora. Pero antes, una confesión: de cuando en cuando el cuerpo me pide leer “basura inteligente”. Al decir “basura” me refiero a novelas que cuentan historias disparatadas, escasamente (o nada) vinculadas con la realidad y sin ninguna pretensión metafórica, novelas cuyo único objetivo es entretener al lector.

» ¿Por qué “basura”? En realidad, estoy empleando el término que usaría, y usa, la crítica literaria culta para referirse a esa clase de libros. Son basura porque cuentan historias absurdas, porque están escritos con prosa, en el mejor de los casos, meramente funcional y porque son productos comerciales sin ambiciones artísticas. El alcance de este criterio dependerá de lo pequeño o grande que sea el filtro que emplees.

» En lo que a mí respecta, dentro del saco de la basura literaria entran muchísimos autores, como Dan Brown, Stephanie Meyer, Clive Cussler o E. L. James, por citar sólo algunos nombres conocidos. No los leo, porque son malos y me aburren. De hecho, la mayor parte de las novelas que se consideran meros productos de entretenimiento, lo único que consiguen es sumirme en el tedio. Eso es, para mí, basura a secas.

» Y ahí es donde entra el adjetivo “inteligente”. Novelas con tramas disparatadas, sin pretensiones de ningún tipo, cuyo único objetivo es entretener, pero... pero narradas con talento, imaginación, cuidado por el detalle y respeto a la inteligencia del lector. ¿Eso es basura? No lo sé, quizá desde cierto punto de vista lo sea; pero, en cualquier caso, basura honesta e inteligente. ¿Ejemplos? "El padrino", de Mario Puzzo, la trilogía "Milenium" de Stieg Larssen, "Las Fundaciones" de Asimov, "Los asesinatos de Manhattan" de Preston & Child o "La isla de las tormentas", de Ken Follett. Basura inteligente.

» O lo que Chesterton definía como el placer inconfesable de los “buenos libros malos”. Por ejemplo, el "Tríptico de Asclepia", de Ian Tregillis, compuesto por las novelas "Semillas amargas", "La guerra más fría" y "Un mal necesario" (Random 2013).

» Vi "Semillas amargas", el primer tomo de la trilogía, en una librería. Parecía literatura juvenil, pero no lo era. El texto de contraportada rezaba: 'En los albores de la Segunda Guerra Mundial las fuerzas nazis cuentan con superhombres y las británicas con demonios de la naturaleza. Pronto, un hombre normal y corriente se verá atrapado entre los dos bandos'. ¿Por qué compré un libro así? No sabía nada de él ni de su autor, pero tuve una premonición: con una trama tan disparatada, o aquello era una mierda infumable o era un bocado exquisito. Las probabilidades estaban 99 a 1 a favor de la primera opción, pero el libro era barato, así que, qué narices, lo compré. Como no quería que se quedara haciendo bulto en mi pila de pendientes de lectura, lo comencé a la primera de cambio, convencido de que lo iba a mandar a la mierda a las 20 páginas.

» Pero, mira tú qué cosas, me enganchó. Mucho. Y me sorprendió. Intentaré explicar por qué.

» Veamos el argumento: En 1939, Raybould Marsh, un agente secreto británico, se dirige a Tarragona, en plena Guerra Civil, donde un técnico cinematográfico alemán va a pasarle una información de vital importancia sobre el régimen nazi. El técnico muere, misteriosamente abrasado, pero Marsh logra recuperar parte de esa información: un chamuscado rollo de película donde pueden verse superhombres en acción. Porque un científico loco alemán, el Doktor Von Westarp, se dedicó a comprar huérfanos en los años 20 y a someterlos a atroces operaciones quirúrgicas en las que la mayor parte de los niños morían. Pero a los que sobrevivían les conectaba una batería al cerebro y se convertían en superhombres. Cada uno con su especialidad.

» Uno podía volar, otro hacerse invisible, otro atravesar paredes, otro lanzar llamas como la Antorcha Humana, una joven que ve el futuro, un telequinético capaz de aplastar un rascacielos con un simple acto de voluntad, unas gemelas telépatas... ¿Quién creéis que es el superhombre más poderoso? Si habéis respondido que la chica que ve el futuro, premio, porque los demás poderes son propios de superhombres, pero el suyo corresponde a una semidiosa. De hecho, ella, Gretel, es el titiritero en la sombra que maneja los hilos de la trama.

» Volvamos a la historia. Hitler llega al poder y anexiona los superhombres de Von Westarp a su ejército, creando el Götterelektrongruppe, una fuerza de ataque con poderes sobrehumanos. Y comienza la Segunda Guerra Mundial, con los ejércitos alemanes invadiendo alegremente toda Europa gracias al poder de los superhombres nazis.

» Toda Europa, salvo Inglaterra, que se defiende como puede. El MI6 (la agencia de inteligencia exterior inglesa) ha creado una sección llamada Asclepia, cuyo objetivo es combatir a los superhombres. Para ello, localizan y reclutan a un reducido grupo de brujos, cuyo único poder es hablar enoquiano, el lenguaje primigenio, lo que les permite entrar en contacto con los eidolones, unos seres sobrenaturales que habitan en los intersticios de la realidad, y que son capaces de manipular el espacio, el tiempo y los elementos naturales.

» Gracias a los pactos con los eidolones, Asclepia modifica el clima, creando una ola de mal tiempo que impide durante meses la invasión alemana de Inglaterra. Pero hay dos problemas: Los eidolones exigen precios de sangre, y esos seres odian a la humanidad. En cualquier caso, el bloqueo climático de la isla hace que los norteamericanos no intervengan en la guerra, y da tiempo a los rusos para avanzar hacia Berlín y derrotar al Reich.

» La segunda novela, "La guerra más fría", transcurre a comienzos de la década de los sesenta. La Unión Soviética, triunfadora de la guerra, domina toda Europa, salvo las Islas Británicas. Además, los rusos se apropiaron de la tecnología de Von Westarp y se han dedicado a fabricar perfeccionados superhombres soviéticos. La guerra fría está a punto de calentarse. Ahora bien, la ciencia de Von Westarp es evidentemente perversa (y muy nazi); pero la “magia” inglesa de Asclepia es igual de perversa, o más. Y el libro termina con un cataclismo.

» La tercera novela, "Un mal necesario", es un viaje en el tiempo que nos devuelve al escenario del primer título: la Segunda Guerra Mundial, donde todo es igual y a la vez diferente. Y no cuento más para no caer en spoilers.

» ¿Una historia disparatada? Desde luego, y además escrita con una prosa meramente funcional. Sin embargo, la trilogía te coge por las solapas, te engancha y no te suelta hasta el punto final. Es francamente divertida, y voy a intentar explicar por qué.

» 1. El "Tríptico de Asclepia" es una historia de ciencia ficción. Incluso la magia que aparece es limitada y está perfectamente reglamentada, lo que impide sacar conejos de la chistera y nos libra del típico "deus ex machina".

» Vamos a ver, ¿podemos suspender la incredulidad y aceptar que existen superhombres nazis, brujos y poderosos eidolones? Pues aceptando eso, la historia se desarrolla con absoluta coherencia, lógica y seriedad. Pese a lo friki del tema, es un texto muy adulto.

» 2. Aunque son tres novelas, se trata de una misma historia continuada –dividida, eso sí, en tres partes bien diferenciadas- que tiene un principio (o dos) y un final (o dos). La trama es compleja, y mucho más cuando entra en escena el viaje en el tiempo; pero se sigue con facilidad. Porque el texto está muy, pero que muy bien narrado, tanto en las escenas intimistas como en las de acción, con un ritmo medido que no decae en ningún momento, y un excelente manejo del misterio y el suspense.

» 3. El texto está muy bien documentado y ambientado. Los españoles podemos comprobarlo en los primeros capítulos, que transcurren en la Guerra Civil, pero esa meticulosidad se detecta en decenas de detalles (aquí fue donde descubrí lo de las emisoras de números). De hecho, aunque Tregillis es norteamericano, las novelas parecen escritas por un inglés.

» 4. En general, uno de los principales defectos de esta clase de textos es el insuficiente diseño de los personajes, que suelen ser planos y arquetípicos. No es el caso. Por el contrario, una de las principales bazas del Tríptico son los personajes. Se trata de seres humanos auténticos, con sus virtudes, sus defectos, sus debilidades y sus contradicciones.

» Pongamos el caso de Marsh, el protagonista; un hombre honesto, pero terco, a veces colérico y siempre rígido. Un tipo, de hecho, más bien antipático. Y sin embargo, el lector empatiza con él. O un caso más extremo: Tregillis logra que el lector sienta piedad y simpatía por un asesino nazi, algo nada fácil de conseguir.

» De entre los demás personajes destacan Will Beauclerk, aristócrata inglés y brujo enoquiano, simpático, un tanto tarambana, pero también un hombre torturado por los remordimientos. Y Gretel, por supuesto, la supermujer capaz de ver, no solo el futuro, sino las diferentes líneas de futuro posibles; una auténtica hija de puta, pero no por ser nazi, sino por ser totalmente ajena a la humanidad. O Klaus, su hermano, un pobre tipo sometido a los oscuros tejemanejes de Gretel. O Reinhardt, la salamandra humana, un cabrón necrófilo...

» Creo que lo que más me ha sorprendido del Tríptico es el excelente diseño de personajes, algo poco común en la literatura popular.

» 5. En general, las novelas populares suelen ser complacientes. El bien y el mal están claros, los buenos triunfan y los héroes son recompensados. De nuevo, éste no es el caso. De hecho, pocas novelas he leído donde el autor maltrate tanto a sus personajes. Lo pasan todos fatal; sobre todo Marsh, el protagonista, que sufre una putada detrás de otra, hasta el final. Un final, por cierto, aparentemente feliz, pero en el fondo triste y desesperanzado.

» 6. Dice el autor en el epílogo: “Los libros de Asclepia siempre han sido, en el fondo, un intento de contar una historia de aventuras entretenida”. En efecto, lo son: una divertidísima e inteligente historia de aventuras, sin más pretensiones que las de entretener. Sin embargo, no por ello deja de plantear interesantes cuestiones morales. ¿El fin justifica los medios? ¿Lo hace o no lo hace en cualquier circunstancia? ¿Es lícito combatir el mal con el mal?

» En el Tríptico, la frontera entre el bien y el mal es difusa. Hay villanos absolutos, por supuesto (difícil no encontrarlos entre los nazis), y también villanos relativos que son en el fondo víctimas; pero lo que no hay ni remotamente es héroes sin tacha. Los protagonistas a veces se comportan como malvados; y, sobre todo, se equivocan muchísimo. Son seres humanos.

» Leí el Tríptico este verano, casi de un tirón; 1 500 páginas. Me lo pasé bomba. A decir verdad, hacía tiempo que no leía una novela de ciencia ficción tan divertida. Y, por favor, entended lo que quiero decir con “ciencia ficción”: se propone un hecho irreal por disparatado que sea (superhombres y eidolones en este caso), y a partir de ahí la historia debe desarrollarse con absoluta lógica y coherencia. Esa es la base de la buena ciencia ficción, y lo que encontraréis en esta trilogía. El único problema es que la traducción, por decirlo con suavidad, es muy deficiente. Pero la historia tiene tanta fuerza que hasta te olvidas de eso. Aún así, si podéis leerlo en inglés, mejor.

» Si os gustan las ucronías, los relatos ambientados en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, las historias de viajes en el tiempo, si os parece divertida la idea de superhombres nazis (a fin de cuentas, de eso iba el nazismo, ¿no?), si os gustan las novelas de aventuras, si os apetece leer algo ligero y adictivo que os permita olvidaros de esta realidad de mierda, entonces, amigos míos, os recomiendo que leáis el "Tríptico de Asclepia".

¿Basura inteligente? Quizá; pero prefiero, como Chesterton, hablar de buenos libros malos.»

INFO http://iantregillis.com/

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Tregillis, Ian. Tríptico de Asclepia. III, Un mal necesario / Ian Tregillis ; traducción de Gabriel Dols Gallardo.-- 1.ª ed.-- [Barcelona] : Random, 2013. -- 530 p. ; 21 cm. -- Tít. orig.: Necessary evil. -- ISBN 978-84-15725-15-2 : 11'95 €

I. Dols Gallardo, Gabriel, trad. II. Tregillis, Ian. La guerra más fría. III. Título.

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